Encuentro con Viña Aresti en MAB

En el Museo de las Abejas creemos que la biodiversidad no solo se observa: también se escucha, se interpreta y se comunica. La presencia de polinizadores en los campos de cultivo es una señal viva de la salud de un territorio, un indicador silencioso pero elocuente de la calidad ambiental de los ecosistemas que habitamos y trabajamos.

En este contexto, recibimos la visita de Viña Aresti en el Museo de las Abejas, en un encuentro marcado por la reflexión compartida sobre la importancia de conocer, proteger y poner en valor a los polinizadores que habitan los paisajes agrícolas del Valle de Curicó. Abejas silvestres, insectos nativos y otros agentes de la polinización no solo sostienen la producción de alimentos, sino que también revelan prácticas agrícolas más respetuosas con la naturaleza.

Reconocer qué polinizadores están presentes en un campo es comprender su historia ecológica. Es, además, una oportunidad para comunicar un compromiso real con el medio ambiente, donde la biodiversidad se transforma en un valor tangible y verificable, capaz de fortalecer relatos de marketing medioambiental con sentido, anclados en el territorio y la evidencia.

Agradecemos a Fertiamérica y Siete Wines por acompañar este encuentro y sumarse a una conversación urgente: cómo producir, habitar y proyectar nuestros paisajes agrícolas sin perder de vista a quienes los hacen posibles.

Desde el MAB seguiremos impulsando alianzas que entiendan a los polinizadores como aliados, indicadores y guardianes de la biodiversidad, invitando a todos quienes compartan esta visión a construir juntos una relación más consciente entre agricultura, naturaleza y comunidad.